Criar niños seguros y con alta autoestima es probablemente la meta de todo padre responsable, pero no todos lo logran y las técnicas que aplican los padres en medios urbanos pueden ser un poco diferentes a la de los padres en medios rurales donde la naturaleza se impone porque sí. Y es esta diferencia de crianza, precisamente, la que ha hecho que médicos y psicólogos estén atentos a los beneficios de la naturaleza en los niños, dando algunas recomendaciones y consejos al respecto que no deberías perderte:

  • Correr libremente es uno de los beneficios que ofrece el campo. Si se vive lejos del campo es beneficioso llevar al niño al parque para que corra, para que se sienta libre y dueño de su cuerpo y movimiento. Además, esto evita la obesidad infantil que cada vez es más frecuente y, por si fuera poco, se ha demostrado que correr desarrolla niños más espontáneos y alegres con su propia naturaleza.
  • Tocar a los animales es una terapia que libera estrés. Y es que la realidad es que los niños también se estresan cuando pasan por situaciones difíciles para ellos, como el cambio de ciudad, de escuela, presentar un examen, entrar en un nuevo grupo, enfadarse con un amigo o estar bajo la presencia de personas que les intimiden. Visitar granjas o tener una mascota en casa puede ser una gran solución. En Francia, por ejemplo, existe un programa en los primeros niveles escolares en los que cada fin de semana le toca a un niño llevarse un conejo a casa para cuidarlo.
  • Disfrutar del clima sin miedo. Puede que la lluvia parezca estar relacionada muchas veces con los resfriados, pero no debemos dejar que estas cosas nos echen para atrás. Los niños deben estar en contacto con la naturaleza y está demostrado que los niños criados en el campo tienen un mejor sistema inmunológico y sufren menos alergias que los criados en medios urbanos, y esto a pesar de que se cuida menos a los niños de campo, generalmente, de los cambios del clima.
  • Otro de los beneficios más importantes que produce el contacto con la naturaleza es el equilibrio emocional que se desarrolla ante las adversidades. Deja que tu niño tire una piedra y se ensucie, deja que se caiga y se levante… ¿Acaso no es la vida de esa manera? Estos pequeños actos permiten que los niños combatan mejor la frustración y que contemplen la naturaleza como la madre sabia que es.

Aunque las imágenes de la naturaleza son hermosas y relajantes, no se debe acostumbrar al niño a relacionarse con la naturaleza solo a través de los libros o la televisión. ¡Deja que la viva personalmente y comparte su vivencia con él!

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