Se avecina el momento. Ese terrible instante en el que somos conscientes de que apenas un par de días, o un par de horas, nos separan de esa vuelta al mundo real decorado con papeles, mesas de oficina, transportes, ruidos y mucho estrés. Esa realidad casi diaria durante el año, y de la que apenas nos separamos unos días para desconectar.

Por pocos días que nos tomemos de descanso, supondrán para nosotros una especie de ensoñación vivida porque, durante los mismos, y hagamos el plan que hagamos, habremos estado alejados de la rutina, celebrando nuestra alegría, conociendo mundo o rodeados de nuestros seres más queridos en ese pueblito de siempre en el que tantas cosas bonitas nos han pasado.

Cuando todo eso inunda tu mente no hay remedio: se acaban las vacaciones y es recomendable que mantengamos los pies en la tierra para no desfallecer llegado el momento. Obsesionarse con la idea de que lo bueno se acaba es muy perjudicial para nuestra salud y nuestro estado de ánimo, puesto que hará que enfrentemos la vuelta al trabajo y a nuestro hogar, si es que pudimos permitirnos el lujo de abandonarlo durante un tiempo, con la peor de las caras posibles. Esta actitud negativa nos endurecerá cada una de las labores que debamos llevar a cabo, haciendo nuestros días míseros y eternos.

¿De verdad queremos celebrar el fin de lo que han sido nuestros mejores días del año de este modo? ¿Por qué no aferrarnos mejor a la sonrisa de los recuerdos bonitos? ¿O a las conversaciones mantenidas al calor de la amistad bajo el manto de las estrellas de San Lorenzo?

NO TE AGOBIES Y PIENSA EN POSITIVO

Pensar y analizar detalladamente y de forma relajada los momentos vividos, nos permitirá volver a revivirlos y llenar nuestra alma de paz y de tranquilidad. Y ese sosiego es el que nos ayudará a encarar la realidad de la mejor de las formas posibles, ya que de ese modo, asumiremos que no hay vuelta atrás y que lo bueno está de nuevo por llegar. ¿No es lo más bonito de todo? Ser conscientes de que, que lo bueno se acabe, no es más que una señal de que ya falta menos para volver a vivir momentos increíbles.

Una buena actitud nos mantiene vivos, con la mente despejada y sana, y con la cabeza libre y ansiosa de nuevos planes, retos, sueños y viajes.

Deja volar la imaginación; disfruta del buen sabor de boca que te han dejado las vacaciones compartiendo las mejores anécdotas con tus compañeros de trabajo o con tu familia más cercana; vete de compras y busca marcos de fotos bonitos y a la altura de las mejores instantáneas que hayas realizado este verano; renueva tu armario para adentrarte en el otoño lleno de luz, de estilo y de ganas; haz planes para disfrutar de tus amigos el fin de semana…y sueña despierto con el destino que tendrán tus próximas vacaciones.

Recuerda que ocupar el tiempo con actividades variadas, nos hará más difícil anquilosarnos y refugiarnos en la depresiva idea de que el verano ha tocado a su fin.  ¡No dejes que el frío se apodere de tu alegría y de tus ganas de vivir!

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